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El Informe Anual de Consumo aspira a conocer y comprender la posición del consumidor ante el fenómeno del consumo: sus intereses, sus preocupaciones, la medida en que unos y otros quedan atendidos y satisfechos desde la oferta, desde las Administraciones Públicas, desde la iniciativa ciudadana, etc.
Para ello, proporciona año tras año una instantánea del estado de las cosas. Y este punto de vista estático se completa con una perspectiva dinámica, que proporciona una visión global de la situación. No sólo se describe cómo son las cosas del consumo en estos momentos sino que se ofrece la evolución de cómo están cambiando.
Ya en el primer Barómetro de Consumo, editado en 2001, se incorporaron indicadores diseñados específicamente, índices numéricos que concentran la información sobre el estado de las cuestiones estudiadas, como confianza del consumidor en los alimentos, grado de satisfacción con la información, etc.; integrando de forma ponderada las variables que de forma más determinante definen la situación.
La utilidad de estos indicadores es doble: resumen en pocos datos las situaciones de consumo (al tiempo que muestran de qué manera afectan los parámetros al estado general de las situaciones) y se constituyen en referencias para establecer comparaciones a lo largo del tiempo y poder así evaluar los cambios. Se ha trabajado, desde 2001, con tres grupos de indicadores: la confianza del consumidor en los alimentos, la satisfacción con la información y la satisfacción de los intereses económicos del consumidor.
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