En un macroestudio como el Barómetro de Consumo sería muy extraño, y más en circunstancias relativamente estables como las que vivimos, que fueran muchos los indicadores que manifiestan cambio o evolución significativos respecto de años anteriores. Por ello, tanto el perfil del consumidor español descrito en el Barómetro de Consumo 2003 como la mayor parte de las tendencias permanecen vigentes este año.
Aún así, este Barómetro de Consumo 2004 que, al igual que los anteriores, ha sido concebido y patrocinado por Fundación Grupo Eroski y realizado por el Instituto de Empresa, trae consigo, además de datos que hablan de variaciones interesantes, informaciones del todo nuevas (cada año se incorporan a esta encuesta ítems distintos a los de anteriores ediciones del Barómetro) que pueden suscitar el interés de quienes, por razones profesionales, académicas o personales, siguen la evolución de las opiniones, actitudes y comportamientos de los ciudadanos en cuanto que consumidores de productos y usuarios de servicios.
Veamos, en unas reflexionadas pinceladas, lo más importante de lo que no cambia, de lo que sufre modificación reseñable y de las informaciones sobre temas nuevos en esta encuesta, como las actividades que realizamos en nuestro tiempo libre, los estilos de vida, el uso de Internet o la contratación de seguros del hogar.
Naturalmente, el grueso del Barómetro de Consumo 2004 sigue constituido por los grandes temas que se vienen analizando desde 2001: la confianza ante la seguridad de los alimentos, la confianza en las marcas de alimentación, en los establecimientos comerciales y de restauración, la información que recibimos los consumidores, la credibilidad de los agentes que informan sobre consumo, la opinión sobre en qué medida defienden los intereses de los consumidores todos los agentes que intervienen en el ámbito del consumo, el grado de compensación que sentimos ante los productos o servicios que consumimos y utilizamos, etc.
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