¿Han cambiado mucho las opiniones y actitudes del consumidor en los últimos tres años?, esta sería la pregunta fundamental. La respuesta es que no lo han hecho, y tampoco parece haber motivos para un cambio drástico. De todos modos, sí se detectan algunas variaciones -leves pero interesantes- que afortunadamente devienen positivas en casi todas las cuestiones.
Cuando se estudian y desmenuzan los miles de datos surgidos de una macro-encuesta como la de este Barómetro y se cotejan posteriormente con todas las variables establecidas (sexo, edad, zona geográfica, tamaño de hábitat, status social...) , las conclusiones pueden ofrecerse de dos modos: la fotografía estática de cómo es hoy el consumidor (eso y no otra cosa es el perfil anteriormente presentado), y el travelling, es decir, la evolución en los años analizados, que refleja los cambios registrados durante ese tiempo. Una manera sencilla y muy expresiva de contemplar esta evolución es reseñar los principales cambios anotados o las más relevantes tendencias detectadas en este periodo. Sin más dilación, citémoslas, una detrás de otra, y sin interpretar ni argumentar los datos, porque ello siempre introduce una posibilidad de equivocación, confusión o incoherencia.
Los cambios más reseñables en estos tres años estudiados son:
- Mejora lenta, pero sostenida, de la confianza en los alimentos (la excepción: los de comida rápida o fast food). Suben los que gozan de D.O., los ecológicos y las carnes frescas con marca.
- También mejoran perceptiblemente en confianza la carne en general, y la comida pre-cocinada y la lista para consumir.
- Mejora la confianza en las marcas blancas o de distribuidor.
- Y también en los establecimientos de alimentación, especialmente restaurantes (exceptuando los de comida rápida), hipermercados y cafeterías y bares.
- Mejora modesta, pero sostenida, de la satisfacción con la información relacionada con el consumo de productos y servicios.
- Mejora la percepción sobre la información proporcionada por las marcas fabricantes de productos de consumo.
- Mejora de la percepción social de las asociaciones de consumidores en cuanto que fuentes de información útil. También mejoran en esta función los dependientes de las tiendas.
- Aumenta la credibilidad de las asociaciones de consumidores como agente prescriptor del consumo.
- Disminuye la frecuencia en la consulta de la fecha de caducidad de las etiquetas de los alimentos y aumenta la de la lista de ingredientes y la de la información nutricional.
- Aumenta la sensación de compensación del gasto realizado en alimentos y bebidas y en servicios médicos, y empeora en vivienda.
- Aunque cursar formalmente reclamaciones sigue siendo un hábito poco arraigado, el consumidor español reclama más que el año anterior. Y las respuestas recibidas son, proporcionalmente, un poco más satisfactorias.
Obviamente, en este catálogo de cambios no figuran las cuestiones introducidas en la encuesta este año. Y las opiniones y tendencias no citadas en este apartado de cambios, se mantienen si no del todo estables, sí al menos sin variaciones dignas de mención.
Y no queremos terminar esta presentación sin señalar que confiamos, desde Fundación Grupo Eroski, en que esta publicación (un resumen divulgativo realizado por el departamento de productos informativos de esta Fundación, a partir del grueso volumen de datos e interpretaciones proporcionado por el Instituto de Empresa) resulte útil y suficientemente amena a sus lectores.
Sólo nos queda citarles para la próxima edición del Barómetro del Consumidor y desear que, entre todos, consigamos durante este 2003 mejorar -siquiera un poco-
el mundo en que vivimos.
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