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Barómetro de Consumo 2003Fundación Grupo Eroski
4. Conclusiones generales del barómetro del consumidor 2003
 
4.1 Introducción

4.2 Las principales conclusiones, al detalle


  • Perceptible avance en la Confianza del Consumidor hacia todos los productos de alimentación y con mejoras más acusadas para los productos cárnicos, que recuperan el terreno perdido durante la crisis de “las vacas locas” e incluso lo amplían a través de una nueva categoría de carnes: “las carnes frescas con marca”.

  • Afianzamiento de los valores positivos de los productos asociados a formas de producción natural o tradicional. Destaca el privilegiado lugar ocupado en el ranking de confianza por los productos con Denominaciones de Origen.

  • Mejora de la Confianza del Consumidor en el comercio y, muy especialmente, en las marcas. La confianza no se genera de forma global ni siquiera aislada en un producto, sino que afecta también a los establecimientos que lo distribuyen. El producto es pues, algo más que su parte física y tangible. Es cada vez más importante la parte intangible del mismo: lo que representa, lo que significa y, en definitiva, el grado de confianza que se deposita en él. En este terreno, las marcas y los comercios que los distribuyen resultan decisivas. El aumento de la confianza en ambos es, por tanto, una noticia tan positiva como relevante.

  • Una conclusión posterior, aunque íntimamente ligada a las anteriores, es el refrendo del esencial papel de la comunicación en el consumo. El valor de intangibles como la marca, las garantías y, en suma, la confianza etc. recae en la capacidad para transmitirlos al consumidor con la necesaria calidad, utilidad y credibilidad. La comunicación puede difundir, incluso sobredimensionar, un problema alimentario alertando sobre las inconveniencias de determinados consumos o, por el contrario, puede conformar un estado de mayor confianza, como el que impera hoy, basado no sólo, pero sí necesariamente, en una comunicación eficaz de los esfuerzos realizados para mejorar la calidad y seguridad los productos. Además, el hecho mismo del consumo hunde sus raíces en la búsqueda y consecución de información como etapa que antecede y estimula al propio consumo.

  • La Satisfacción del Consumidor con la Información sobre el Consumo de productos y servicios también ha mejorado un poco en el último trienio. No tanto como la confianza, pero sí lo suficiente como para considerar su avance como una de las conclusiones más interesantes. Dada la enorme dimensión de la oferta de productos y servicios, lo que el consumidor necesita no es sólo información en cantidad suficiente (que también), sino información creíble y de calidad . Ello exige un planteamiento cada vez más riguroso de la comunicación a los agentes que la proporcionan.

    La eficacia de la comunicación en términos de precisión, utilidad y atractivo es vital, por consiguiente, tanto para los consumidores como para los fabricantes, la Administración , las asociaciones de consumidores y otros agentes implicados en el consumo. Los datos obtenidos constatan la necesidad de que todos los agentes que intervienen en el hecho del consumo refuercen y mejoren sus estrategias y contenidos. Y ello porque aun siendo aceptable e grado de satisfacción con la información, ésta puede y debe mejorar. Tenemos un consumidor confiado, pero que revela un menor grado de satisfacción con la información que con la confianza que siente hacia los productos. Ese es un diferencial que debe resolverse.

  • De una forma más modesta, también mejora el grado de compensación entre el coste de los productos y servicios y lo que éstos aportan al consumidor, según lo que éste nos indica en la encuesta. Esta es una variable crítica dentro del consumo y con un funcionamiento algo más complejo que las anteriores, porque resume el grado de equilibrio percibido entre el precio que paga el consumidor y el retorno que le llega en forma de aportaciones y utilidades. El Grado de Compensación ha mejorado, pero insuficientemente con arreglo a lo que debería mejorar para que este parámetro abandonase la posición de inferioridad que mantiene con respecto a la mayor parte de los otros baremos, y también insuficientemente en relación con la trascendencia de lo que representa; no en vano, es un indicador muy directo de la aportación del consumo a la satisfacción del consumidor y a su calidad de vida.

  • Entre las conclusiones del Barómetro, no puede dejar de mencionarse la consideración de las Conductas de Reciclaje por parte de los consumidores, como acciones a caballo entre el Consumo y el Medio Ambiente; es decir, que participan de los dos, pero, no terminan de encontrar la necesaria proyección. Desde los ámbitos del Medio Ambiente se han promovido una serie de valores que afortunadamente están ya interiorizados por la mayor parte de la población. Porque son valores sociales con plena vigencia, que definen con precisión qué conductas son deseables y cuáles no. La conducta de reciclaje es una de las más claramente asumidas como deber cívico. Sin embargo, a la hora de trasladar esta actitud a la realidad cotidiana hay dificultades: parecen surgir ciertos obstáculos de tipo operativo, que impiden que los hábitos de reciclaje se desarrollen con la misma amplitud e intensidad que lo han hecho los valores ligados al Medio Ambiente. Parece que un buen número de ciudadanos aún conciben separadamente el Consumo y el Medio Ambiente, que no terminan de encontrar el punto de conexión entre ambos. El establecimiento de esa interrelación impulsaría el desarrollo de las conductas de reciclaje como una vertiente más del comportamiento del consumidor; como una fase más del consumo, con sus conocimientos y sus repertorios de conducta específicos. La educación para el consumo puede hacer un gran papel, clarificando qué reciclar, cómo hacerlo, etc.

  • El Comercio Justo es todavía desconocido y, en consecuencia, mientras no cambie la situación difícilmente podrá explotarse el potencial de posibilidades solidarias que ofrece su desarrollo.

  • La educación para el consumo es sin duda, uno de los principales retos que debe plantearse el conjunto de agentes que participa y contribuye directa o indirectamente al fenómeno del consumo. Varias son las razones que sostienen esta necesidad, pero las más importantes a nuestro juicio serían las siguientes:

  • El Consumo es un acto individual, pero no aislado: se da en el seno de la sociedad y adquiere pleno sentido dentro de ella; es decir, como hecho social. Por tanto es lógico que la formación de los ciudadanos través de la educación, contemple también entre sus materias la preparación para el consumo.

  • El progreso del consumo sólo cabe entenderlo en términos de mejora de su calidad. Ahora bien ¿qué debe entenderse por calidad del consumo? La respuesta a esta última cuestión nos conduce, de nuevo, hasta el consumidor como responsable de su comportamiento de consumo. Porque es en el comportamiento del consumidor donde reside la facultad de que el consumo sea o no de calidad. El consumidor es quien tiene y ejerce la potestad de elegir los consumos más adecuados según sus intereses; de seleccionar los beneficios tangibles o intangibles, físicos o psicológicos, que mejor satisfacen sus necesidades globales, como consumidor, como ciudadano y como persona.

  • Un consumidor bien informado es el primer paso en el camino hacia las decisiones de consumo más adecuadas. El segundo paso sólo puede darse con un consumidor bien formado y con criterio suficiente para valorar las ventajas e inconvenientes de cada alternativa de consumo. El desarrollo del consumo, su futuro, sobre todo cuando se piensa en él como promotor de una mayor calidad de vida de los ciudadanos, tiene mucho que ver, como se acaba de apuntar, con la educación del consumidor. Si el consumo debe contribuir al fortalecimiento de las bases del bienestar social, la educación para el consumo está llamada a jugar un papel decisivo en la formación de los consumidores que demanden un consumo de calidad.

1. Presentación
2. La evolución desde 2001 hasta 2003
3. Perfil del consumidor español
4. Conclusiones generales del barómetro del consumidor 2003

5. El gasto de los españoles por grupos de consumo
6. Seguridad y confianza: el consumidor ante los alimentos
7. El grado de satisfacción ante la información sobre temas de consumo
8. Los intereses económicos del consumidor
9. La defensa de los intereses del consumidor
10. La actitud ante los productos ecológicos
11. Sensibilidad medioambiental y solidaria
12. Liberalización de los mercados energético y de telefonía
13. Estilos y hábitos de vida

14. Ficha técnica del barómetro del consumidor
15. Autores


16. Internet como medio de compra y de pago



Barómetro del Consumidor 2003. Fundación Grupo Eroski