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Barómetro del Consumidor 2002Fundación Grupo Eroski e Instituto de Empresa
Barómetro del Consumidor 2002
LA IMPLANTACIÓN DEL EURO, PERSPECTIVA DEL CONSUMIDOR EUROPEO

Barómetro del consumidor 2002

La introducción del euro como moneda comunitaria es el acontecimiento más relevante del año 2002 para el conjunto de los ciudadanos de la Unión Europea.

Como poníamos de manifiesto en el Barómetro de 2001. "El Euro va a suponer un acontecimiento de un gran impacto social; marcará un antes y un después, exigirá un esfuerzo de los ciudadanos para familiarizarse con el Euro; permitirá conocer de forma más directa y amplia las distintas realidades de la Unión Europea, y exigirá de nuevos referentes a la hora de evaluar las relaciones económicas." Y también decíamos "El Euro no va a ser simple y sencillamente la nueva moneda de curso legal que favorecerá la integración europea, que facilitará las transacciones dentro del ámbito europeo y que afianzará otras muchas cuestiones de tipo macroeconómico o general."

En relación a este histórico acontecimiento hay tres momentos diferenciados:

  1. El periodo anterior a 2002, caracterizado por la información y las actuaciones de preparación, y en la que los ciudadanos expresábamos nuestras expectativas y preocupaciones.

  2. La etapa actual, de implantación del euro, en la cual constatamos las dificultades o facilidades para la adaptación y confirmamos o no nuestras expectativas.

  3. La etapa de familiarización con el euro, que significará el distanciamiento de cualquier referencia a la moneda nacional, y en la que se confirmará (o no) la potencialidad y posibilidades del euro

Ya a finales de este 2002, podemos evaluar cómo se han ido despejando las dudas, comprobar el grado de cumplimiento de las previsiones y establecer una valoración de este acontecimiento insólito.

A juzgar por las contestaciones de los ciudadanos europeos recogidas en los diferentes barómetros, la opinión general es muy positiva, tanto en el funcionamiento de la operativa de introducción y la adaptación a la nueva moneda como hacia el sentimiento general que el Euro suscita en el conjunto de los ciudadanos. Todo parece indicar que ha sido un proceso bien llevado, en el que el trabajo de las diferentes instituciones públicas, la implicación del mundo empresarial y particularmente la actuación informativa y educativa desarrollada por el comercio, unido a una favorable disposición de los ciudadanos, han posibilitado el éxito de un proceso complejo y delicado que afectaba necesaria y obligatoriamente al conjunto de la población.

Veamos con algún detalle la percepción y valoración de este proceso desde las opiniones del ciudadano europeo registradas en los barómetros de marzo y mayo de 2002. Comprobaremos que en la percepción sobre todo lo que entraña la implantación del euro, los españoles nos situamos en unas posiciones cercanas a la de la media de los países comunitarios.


 La buena información factor clave del éxito 

En un proceso de la magnitud y complejidad que entraña el cambio de moneda a escala supranacional, la información desempeña un papel crucial. El ciudadano europeo dice que ha sido bien informado al respecto, de modo continuado e intensivo, lo que le ha permitido hacerse con unas bases sólidas para afrontar la implantación del euro. El 88% de los ciudadanos europeos y el 83% de los españoles, se sentían bien informados al comenzar la implantación del Euro (Eurobarómetro de Enero 2002).

 

“Y ¿En qué medida se siente usted bien informado sobre la moneda única europea, el euro?”

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La intensificación de las informaciones a partir de 2001 posibilitó un incremento sustancial del nivel de información: los satisfechos pasaron de ser un 55% a primeros de año a representar el 88% al finalizar 2001. En España el salto es también muy sustancial: del 49% al comenzar el año, al 83% a su finalización.


 El doble etiquetado de los productos en el punto de venta, factor decisivo 

El comercio, a través del doble etiquetado de los artículos en el punto de venta, ha contribuido mucho a la información sobre el euro y a que los usuarios se familiarizaran con la nueva moneda. El 75% de los ciudadanos europeos valoran de forma muy especial esta aportación del comercio.

 

“Y ¿Cree usted, si o no, que la existencia del doble etiquetado en los precios desde el 2001 le ha ayudado a familiarizarse con el euro?”

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 Previsión de colaboración y funcionamiento en la realidad 

Pueden contrastarse las declaraciones de los ciudadanos europeos sobre a quién pensaban solicitar ayuda para resolver las dudas y dificultades en el periodo de introducción del euro, y sus comentarios posteriores sobre cómo se han manejado en la realidad.

El Eurobarómetro de junio-julio de 2001 recogía los siguientes datos

 

“Si usted necesitara obtener una ayuda en el momento de la introducción del Euro ¿a quién acudiría?” (*)

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La Banca era percibida por los ciudadanos como la institución que facilitaría la solución a la mayoría de las dudas, pero el Eurobarómetro de mayo 2002, informa que esa expectativa se ha cumplido de modo bien distinto al previsto.

 

“¿En el momento de la introducción del Euro, quién ha aportado más ayuda?”(*)

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La Banca queda relegada a un segundo plano, con sólo el 14% de los encuestados a nivel europeo y sólo 4% en el caso de España. Los medios de comunicación han sido el referente principal, aunque un importante 30% dice que "nadie" le ha ayudado a adaptarse al euro.
Por otro lado, la introducción del Euro ha provocado un cierto retraimiento a la hora de consumir: un 23% dice de los ciudadanos europeos haber comprado menos.

 

“¿Después de la introducción del Euro, tiene la sensación de haber comprado más, menos, o no ha cambiado nada?”

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Sin embargo, de forma mayoritaria el consumidor europeo no ha cambiado sus hábitos de compra: el 63% dice haber comprado lo mismo que antes del euro. Los consumidores españoles forman parte del grupo que menos ha variado sus hábitos (el 74% compró lo mismo).


 El Euro y los redondeos 

La percepción general es que la introducción del Euro ha causado un aumento de los precios: muy mayoritariamente (el 83% de los ciudadanos comunitarios) se piensa que el redondeo se ha hecho "hacia arriba".

 

“¿Tiene usted la sensación personal de que con la conversión al Euro los precios han sido: redondeados hacia arriba, hacia abajo, o se han compensado unos con otros?”

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Los países con mayor nivel de información sobre el Euro son quienes más claramente constatan esta realidad del encarecimiento de los precios. Cabe deducir un cierto nivel de decepción sobre este apartado. Los ciudadanos españoles (el 86% de ellos piensa que han encarecido los precios) mantienen una posición incluso por encima de la media.


 Los cálculos se siguen haciendo en términos de moneda nacional 

Hacer los cálculos en moneda nacional es el modo más frecuente para evaluar la dimensión y alcance real del valor de las compras. El 48% de los ciudadanos de la UE lo hace convirtiendo los precios en euros a su equivalente en la moneda nacional y el 34% juega con ambas referencias.

 

“¿Actualmente cuando hace una compra cuenta mentalmente en: lo más a menudo en Euros, más a menudo en Moneda Nacional, tanto en Euros como en Moneda Nacional?”

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Sólo el 18% de los ciudadanos europeos dicen hacer sus cálculos sólo en euros. En España este porcentaje se eleva hasta el 21%.


 La calculadora es el instrumento más utilizado para los cálculos 

El 98% de los ciudadanos europeos utilizan frecuentemente la calculadora para evaluar el coste o los precios de la compra.

 

“¿Para convertir un valor en Euros o en Moneda Nacional, usted utiliza una calculador: siempre, a menudo/ a veces, nunca?”

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 La demanda de continuidad de la doble información del precio 

Aún debe transcurrir cierto tiempo para que se llegue a la familiarización completa del consumidor con los precios en euros. Parece lógico que los ciudadanos demanden que continúe la doble información de precios en el etiquetado de los productos, en los documentos bancarios y en las facturas y tickets comerciales.

 

“¿Desea usted que siga existiendo una doble información del Euro y Moneda Nacional; si o no?”

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En España, la petición del doble etiquetado está por encima de la media: el 55% de los consumidores quiere que continúe, el 56% piden la comunicación de saldos y rebajas en las dos monedas y el 57%, en facturas y tickets.

Por otra parte, el 58% de los encuestados desea que la permanencia de esta doble etiqueta se mantenga un año o más.


 Euro: más ventajas que inconvenientes 

La introducción del euro confirma la valoración positiva sobre las ventajas del mismo. El 59% de los europeos cree que la nueva moneda comunitaria aporta más ventajas que perjuicios.

La anterior circunstancia favorece el hecho de que los ciudadanos se muestren contentos de que el euro sea su moneda.

El 62% de los europeos se dicen satisfechos de que el euro sea su moneda frente al 29% que se muestran contrarios. En España, el sentimiento de enemistad hacia el euro es de sólo un 16%.

Y finalmente, el euro hace que el 60% de los ciudadanos de los países miembros de la UE se sientan un poco más europeos que antes de su implantación.

 

“¿Desde su sincera reflexión, personalmente se siente muy contento, más bien contento, más bien descontento o muy descontento de que el Euro sea nuestra moneda?”

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presentación
Evolución del gasto familiar en España

El consumidor y las garantías y seguridades alimentarias
La información sobre temas de consumo
Los intereses económicos del consumidor
La defensa de los intereses del consumidor
La actitud ante los productos ecológicos
El euro y la percepción del consumidor
Otras cuestiones

Conclusiones generales
Ficha técnica
Autores



La implantación del euro, perspectiva del consumidor europeo
El Medio Ambiente, preocupación creciente y prioritaria de los ciudadanos de la UE

Barómetro del Consumidor 2002. Fundación Grupo Eroski