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Barómetro del Consumidor 2002Fundación Grupo Eroski e Instituto de Empresa
Barómetro del Consumidor 2002
CONCLUSIONES GENERALES

Barómetro del consumidor 2002

  • El Barómetro 2001, realizado por Instituto de Empresa para Fundación Grupo Eroski, fue un estudio inédito hasta entonces y que consiguió gran repercusión social, debido al interés de las conclusiones que proporcionaba respecto del conocimiento de la percepción del consumidor español sobre cuestiones tan relevantes como la seguridad y confianza que le merecen los alimentos, el grado de satisfacción con la información que recibe, la aportación y crédito de los diversos agentes relacionados con el consumo, la repercusión del euro o la validez de Internet como medio de compra.

  • Tal y como decíamos entonces, "la fotografía que presentamos refleja el consumo tal y como lo ve y vive el propio consumidor". Se sigue tratando, por tanto, de "la visión de una de las partes que interviene en la conformación del consumo y que, lógicamente, es una parte muy interesada".

  • Ese amplio y primer mapa de situación que contribuyó a configurar el primer Barómetro del Consumidor se ve consolidado y reafirmado por este Barómetro 2002, realizado y promovido por las mismas entidades que el de 2001.

  • Los resultados de la actual edición confirman la validez del diagnóstico del anterior. La perspectiva sobre el consumo contemplada en el primer Barómetro era singular y novedosa, pero necesitaba ser confirmada para que pudiera adquirir categoría de conclusión general.

  • El patrón general de resultados obtenidos en la actual edición matiza algunos aspectos de los anteriores pero, sobre todo, los confirma y respalda. Ello supone la validación y reforzamiento de la línea de trabajo emprendida y de las conclusiones que ha ido aportando.

  • A la vez que los resultados del Barómetro 2002 apuntalan las conclusiones de la anterior edición, también muestran algunas diferencias entre las percepciones del consumidor del año anterior y de este 2002. Algunas suponen una simple recuperación de posiciones sobre las que eventualmente habían retrocedido algunos aspectos del consumo. Tal sucede por ejemplo, con la mejora de la confianza en la carne una vez (aparentemente) superada la crisis de las vacas locas.

  • Otras conclusiones, en cambio, parecen responder más a las tendencias que presionan sobre las opiniones, actitudes y preferencias del consumidor. En este sentido, el diagnóstico de 2001 queda completado con la visión diacrónica del fenómeno: ahora disponemos de una versión dinámica de ese diagnóstico que muestra cómo cambian las cosas en el tiempo y en qué dirección se mueven.

  • Como muestra de estas tendencias valga la constatación de que cada vez es mayor el grado de confianza que generan en el consumidor los alimentos considerados "naturales", como frutas y verduras, leche o los productos ecológicos, así como los avalados por marchamos de calidad como la Denominación de Origen. O este otro dato: crece el rechazo hacia los alimentos en cuya producción intervienen técnicas que aparentemente atentan contra el carácter "natural" de los alimentos, como los productos modificados genéticamente, los pre-cocinados e incluso los enriquecidos (con calcio, con vitaminas, fibra, etc). Unos y otros ejemplos revelan un creciente interés social por el impacto de los alimentos en la dieta, la salud y el cuidado personal y de un mayor acercamiento hacia aquellos que parecen demostrar un carácter natural y saludable.

  • En materia de información sobre los productos y su consumo, no hay cambios reseñables con respecto al año pasado. El consumidor se mantiene en un estado de satisfacción mediocre, que muestra un indudable potencial de mejora.

  • En materia de información, el consumidor establece un orden de prioridades según el tipo de los productos, evidenciándose que el fenómeno del consumo es complejo porque comprende un amplio espectro de productos y servicios y cada uno se encuentra en una situación distinta. Merece destacarse que los productos de alimentación evolucionan hacia un mayor reconocimiento en lo que a la información que proporcionan respecta.

  • Las asociaciones de consumidores y sobre todo, las Administraciones Públicas, juegan un papel demasiado secundario en materia de información al consumidor, a pesar de que esta tarea es uno de los ejes estratégicos de ambos agentes sociales.

  • El consumidor es bastante desconfiado y autodidacta: sigue considerando que él mismo y su círculo más cercano de personas constituyen, con mucha diferencia, la fuente más creíble y que más información aporta sobre los temas de consumo.

  • La vivienda, el transporte y las comunicaciones son los servicios que menor sensación de compensación del gasto genera en el consumidor español, mientras que los servicios médicos, la ropa y el calzado y los alimentos y bebidas consiguen la percepción del mayor compensación del gasto. La tendencia alcista de los precios de la vivienda y de los combustibles y la insatisfecha expectativa de reducción de tarifas en las telecomunicaciones pueden explican ese descontento del consumidor, agravado por la relevante incidencia que tanto vivienda como transporte y comunicaciones (telefonía fija y móvil, sin ir más lejos) tienen sobre los presupuestos familiares.

  • El cambio de moneda, con el abandono de la peseta y la puesta en circulación del euro, que vivimos este 2002 constituye una experiencia insólita para el consumidor. La adaptación a la nueva moneda ha sido sencilla y sólo ha resultado difícil para una de cada cinco personas. Sin embargo, el encarecimiento de los precios tras la implantación del euro se considera grande y muy superior al previsto.

  • En otro orden de cosas, este Barómetro del consumidor 2002 muestra, junto con un panorama rico y variado en la percepción de los diversos elementos que forman el consumo, una situación también heterogénea y diversa desde el punto de vista de la demanda, del propio consumidor. A pesar de que priman las semejanzas en las líneas generales de opinión y percepciones sobre los temas de consumo, no todos los consumidores son iguales. Se registran diferentes posiciones que conforman tipologías de percepción, valoración y satisfacción ante el hecho del consumo.

  • Los jóvenes se consideran en general más satisfechos con la información sobre el consumo y, también, más compensados por lo que perciben a cambio de su dinero (o del de sus padres, cabría decir) cuando consumen o usan algún producto o servicio. Por su parte, quienes tienen un trabajo remunerado se sienten, en conjunto, poco satisfechos con la información. Quizá ello se deba a que al disponer de menos tiempo para efectuar sus compras necesitan tomar decisiones con rapidez. De ahí, que demanden más cantidad y calidad de información. Por último, los consumidores sin trabajo remunerado se sienten más desconfiados, algunos ante los alimentos sobre todo, y otros ante la información sobre consumo en general.

  • Los consumidores aportan su particular granito de arena a la configuración de una demanda cada vez más variada, expresión del personal modo de ser y pensar del consumidor, y del modus vivendi de los grupos sociales a los que pertenece y de los estilos de vida que comparte con otras personas.

  • De esta manera, se conforma una estructura cultural amplia y rica, sobre la que se asienta una demanda del consumo en la que adquieren un mayor protagonismo los diferentes grupos "culturales" que la integran en forma de segmentos de consumidores diferentes, con criterios, necesidades y expectativas específicas.

  • En cuanto a ciertas nuevas tendencias comerciales, el consumidor se muestra muy remiso a ellas. Internet, por ejemplo, continúa topándose en España con un poderoso freno para desarrollarse como medio de compra si no masivo sí al menos relevante: el consumidor desconfía, por la escasa seguridad que le merece y porque piensa que en las transacciones comerciales en la Red se desprecian sus derechos. Y, segundo dato y probablemente muy relacionado con el relativo a Internet, los consumidores no están dispuestos a pagar para reducir el tiempo que requiere hacer la compra cotidiana, y quizá ello no sólo se deba a que prefieren destinar su dinero a otras cosas sino también a que la compra es una actividad que sigue gustando realizar a mucha gente.

  • En esta línea, nada mejor que la conclusión que cerraba este mismo apartado en el Barómetro de 2001: "En última instancia, el consumidor siempre analiza la oferta y se decanta por las opciones que, de acuerdo con sus percepciones, responden a la mejor relación de calidad, de seguridad, de utilidad y de satisfacción de sus necesidades, entendida ésta en su acepción más amplia: como búsqueda y selección de las alternativas que al fin y a la postre proporcionan mayor bienestar y calidad de vida, propósito último que estimula al consumo".


  • presentación
    Evolución del gasto familiar en España

    El consumidor y las garantías y seguridades alimentarias
    La información sobre temas de consumo
    Los intereses económicos del consumidor
    La defensa de los intereses del consumidor
    La actitud ante los productos ecológicos
    El euro y la percepción del consumidor
    Otras cuestiones

    Conclusiones generales
    Ficha técnica
    Autores



    La implantación del euro, perspectiva del consumidor europeo
    El Medio Ambiente, preocupación creciente y prioritaria de los ciudadanos de la UE

    Barómetro del Consumidor 2002. Fundación Grupo Eroski