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El grado de seguridad y confianza en los alimentos y en el comercio alcanza el notable, mientras que las marcas consiguen un aceptable y los restaurantes y similares, un escueto aprobado.
La confianza en los alimentos es notable, similar a la confianza en el Barómetro del año pasado, pero es un nivel satisfactorio con potencial de mejora.
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Evolución de los Indicadores de Confianza Alimentaria
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La confianza en los diversos alimentos se divide en dos grandes grupos: los "más naturales" (frutas y verduras, leche, productos ecológicos y con D.O.) que aparentemente incorporan menos tratamiento, que alcanzan un nivel notable, y los más "manipulados" (transgénicos, comida pre-cocinada, comida lista para consumir ) junto con la "comida típica de hamburgueserías" que suspenden claramente en confianza. Entre ambos grupos, con un nivel aceptable, se sitúan los alimentos congelados y los enriquecidos.
Las carnes (más las sin marca que las que la poseen) han mejorado sensiblemente en su confianza respecto al año pasado, superándose el efecto de la crisis de las vacas locas. También han mejorado los productos con D.O. En cambio, retrocede la confianza en los alimentos enriquecidos.
Las diferencias en la confianza según segmentos de consumidores, no son muy acusadas: las Mujeres algo más que los Hombres y los Jóvenes algo más que los Mayores.
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Indicadores de Confianza Alimentaria según sexo, edad y status
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Por zonas geográficas, CAV y Navarra lidera el ranking de la confianza en los alimentos, que cierra Canarias.
En los alimentos más elaborados o "industrializados" se aprecia un considerable descenso en la confianza conforme avanza la edad.
La seguridad ante el consumo de alimentos discurre de forma paralela a la confianza, si bien tanto los mayores como los ciudadanos de inferior status muestran una seguridad netamente superior.
El año pasado se produjeron en España relativamente pocos problemas sanitarios (se identificaron como tales en el 7% de los hogares) relacionados con el consumo de alimentos. Y su incidencia es algo menor cuanto más joven o de superior status es el consumidor.
La confianza en las marcas en general, las de toda la vida y las de mayor prestigio alcanzan el notable, mientras que las marcas blancas y las más nuevas se quedan en un aprobado. Las marcas más baratas suspenden en confianza.
En la confianza ante los establecimientos relacionados con la alimentación hay que distinguir los comercios de los bares, cafeterías y restaurantes. En los comercios la confianza llega al notable, con cierta ventaja de la distribución tradicional (mercados y tiendas) a la moderna (supermercados e hipermercados).
Los restaurantes en general rozan el notable, pero los especializados en comida rápida merecen, a pesar de su gran afluencia y de su éxito comercial, un rotundo suspenso en confianza: el consumidor desconfía de ellos.
Sólo en los restaurantes de comida rápida las diferencias, según el segmento de consumidor que opine, alcanzan una magnitud relevante: los jóvenes desconfían bastante menos que los demás segmentos.
Las expectativas en la evolución de la confianza que depara el consumo de alimentos pueden considerarse neutrales, apostando una gran mayoría de la población por la continuidad. El resto se divide a partes iguales entre los que creen que su confianza será mayor el próximo año y los que piensan que será menor.
Los indicadores de confianza alimentaria alcanzan un valor casi notable para el comercio (ICC) y los alimentos (ICA); algo menos para las marcas; y sensiblemente menos para la restauración, que oscila, según segmentos, entre el suficiente raspado y el suspenso.
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