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Barómetro del Consumidor 2002Fundación Grupo Eroski e Instituto de Empresa
Barómetro del Consumidor 2002
EL CONSUMIDOR Y LAS GARANTÍAS Y SEGURIDADES ALIMENTARIAS
 
La confianza del consumidor ante el consumo de alimentos

Los referentes de confianza: las marcas y los establecimientos

Expectativas de evolución en la confianza que suscitan los alimentos

Las conclusiones


Barómetro del consumidor 2002

El grado de confianza que siente el consumidor español hacia los alimentos alcanza 7,12 puntos en una escala de 0 a 10. Este dato, que ha mantenido su valor en el último año, puede considerarse como satisfactorio aunque posee un importante potencial de mejora. Una constatación importante es que ese grado de confianza vuelve a variar mucho según el tipo de alimento de que se trate. Cuanto más "natural" y menos manipulado o tratado esté el alimento, mayor confianza suscita en el consumidor. Los que mejor imagen tienen, en este orden, son : los que disfrutan de una Denominación de Origen (D.O), las frutas y verduras, la leche y los productos ecológicos, todos ellos con 7 ó más puntos. Los que menos confianza merecen: la comida típica de hamburgueserías (3,1 puntos), los alimentos genéticamente modificados (3,3 puntos), la comida pre-cocinada (3,8 puntos) y la comida lista para consumir (3,9 puntos).

 

Confianza general en los alimentos

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Grado de confianza en los alimentos

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Variaciones respecto de 2001: pocos cambios, ya que para la mayoría de alimentos apenas hay variaciones en la confianza del consumidor. De todos modos, mejora notablemente -tras la crisis de las vacas locas, cuyas consecuencias sanitarias y efecto social parecen remitir- la confianza en las carnes (de 6,4 a 6,8 puntos) y, algo menos, en los productos con D.O. (de 7,5 a 7,7 puntos). Sólo ha decrecido la confianza en un tipo de alimentos, los enriquecidos (de 6 a 5,7 puntos). Se trata, ésta de los enriquecidos, de una categoría de alimentos (ricos en calcio, en fibra, en vitaminas...) aún novedosa, todavía no muy conocida por los consumidores y por ello muy sensible a los vaivenes de la opinión y, sobre todo, parece que puede confundirse con otros alimentos de nueva generación. Algunos consumidores (el segmento minoritario que se considera destinatario específico de sus beneficios) se sitúan más a favor del alimento enriquecido, pero para una gran parte de la población la percepción podría estar dominada por una visión del alimento como producto "artificial" y/o "desnaturalizado", lo que genera una reducción de la confianza que suscitan.

 

Variaciones en el grado de confianza en los alimentos

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 Seguridad y confianza 

El concepto de confianza en los alimentos se presenta, en el consumidor, muy próximo al de seguridad, pero no coincide exactamente con él. Resulta difícil precisar el grado de diferenciación que el consumidor establece entre cada uno de estos conceptos. Pero hay dos dimensiones que ayudan a interpretar estas diferencias: por un lado, la condición de exigencia previa de la seguridad frente a la confianza, y, por otro, el carácter subjetivo de la confianza frente al carácter objetivo de la seguridad.

La dimensión de exigencia previa que tiene la seguridad genera en el consumidor la necesidad de exigir ciertos niveles de seguridad que sólo una vez reconocidos y apreciados como tales pueden activar la confianza. En otras palabras, la seguridad va por delante de la confianza ya que -al menos teóricamente- sin seguridad no hay posibilidad de confianza. El consumidor necesita evaluar los alimentos, bienes o servicios y comprobar si entrañan o no riesgos, y sólo después otorga y establece niveles de confianza sobre los mismos.

El carácter subjetivo de la confianza explica que ésta se genere en el propio consumidor y que desde este sentimiento interno, se dirija hacia los alimentos. Es, por tanto, una sensación, una percepción, que va de dentro a fuera y que recae sobre los alimentos.

En cambio, la seguridad compromete de modo muy directo al estado de salud del consumidor y se apoya en informaciones objetivas, como la apariencia externa de los alimentos, la calidad de los envases, el respeto a la fecha de caducidad, el mantenimiento de la cadena de frío, etc.

En definitiva, el factor confianza afecta más a la hora de seleccionar los alimentos a adquirir y consumir, mientras que el factor seguridad parece más relacionado con la acción de determinar los alimentos que no conviene comprar o ingerir. De acuerdo con lo anterior, las percepciones de confianza y seguridad ante los alimentos deben ser similares pero no necesariamente idénticas, lo que en efecto ocurre: el consumidor siente algo más de seguridad que de confianza ante el consumo de alimentos. La percepción media general de seguridad ante el consumo también cabe calificarla de notable: 7,25 puntos, cuando el índice de confianza era de 7,12 puntos. El contraste estadístico indica que los valores de este parámetro no difieren significativamente en sus mediciones de 2001 y 2002.

 

Grado de seguridad al consumir alimentos

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Confianza general en los alimentos según sexo, edad y status social

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Como puede comprobarse en los gráficos, la confianza ante el consumo de alimentos es algo superior en mujeres (7,2 puntos) que en hombres (7,04 puntos) y en los jóvenes (7,28 puntos).

 

Grado de confianza al consumir alimentos según sexo y status

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Grado de confianza al consumir alimentos según edad

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Confianza general en los alimentos según segmento de consumidor

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Grado de confianza al consumir alimentos según Segmento de Consumidor

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Grado de seguridad al consumir alimentos según sexo, edad y status social

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Grado de seguridad al consumir alimentos según Segmento de Consumidor

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Por zonas geográficas, la confianza alcanza su máximo nivel en CAV y Navarra (7,31 puntos) y el mínimo en Canarias (6,94 puntos). CAV y Navarra es la zona más confiada en las carnes (con o sin marca), ocupando también un lugar destacado junto a otras zonas en frutas y verduras, pescados, alimentos congelados y productos con D.O. La zona Centro es la más confiada en los huevos, destacando también en leche, alimentos congelados y productos con D.O. Andalucía es la que expresa más confianza en alimentos enriquecidos y productos ecológicos, significándose también en frutas y verduras, pescados, leche y alimentos congelados. El Area Metropolitana de Madrid muestra más confianza que ninguna otra zona en alimentos modificados genéticamente, comida pre-cocinada, comida guisada lista para consumir y productos típicos de hamburgueserías. Y en alimentos congelados es, junto a otras zonas, la de mayor confianza. Por último, Islas Canarias es la que evidencia menor confianza en frutas y verduras, carnes, leches, huevos y alimentos congelados.

 

Confianza general en el consumo de alimentos según zona y tamaño de hábitat

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Grado de seguridad al consumir alimentos según zona geográfica y tamaño de hábitat

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Grado de confianza al consumir alimentos según zona geográfica

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Por tipo de hábitat, cuanto más pequeña es la localidad, más confianza se tiene en la carne, los huevos y los productos con D.O.
Y cuanto mayor es la ciudad, crece la (escasa, a pesar de todo) confianza en los transgénicos, en la comida pre-cocinada y en la lista para consumir.

 

Grado de confianza al consumir alimentos según tamaño de hábitat

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La sensación de seguridad al consumir alimentos está muy vinculada a una ausencia de problemas sanitarios asociados a dicho consumo. Una de las principales novedades de este Barómetro 2002 es que ha incluido en su encuesta un apartado específico sobre las toxiinfecciones y, en general, los problemas sanitarios directamente relacionados con el consumo de alimentos. Veamos qué datos surgen de este apartado.


 Problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos 

Los ha padecido el 7% de los hogares españoles en los últimos 12 meses. La franja de población más expuesta fue la de los jóvenes (10%) y la de status económico alto (9%); y la menos, la de más de 50 años (5%). Por segmentos de consumidores, los Hombres han padecido más trastornos que las Mujeres (Ocupadas y No Ocupadas), a diferencia de los resultados clasificados por sexo. Y las Mujeres Ocupadas han padecido más problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos que las No Ocupadas. Según la zona geográfica se establecen tres categorías: 1) las que han padecido más trastornos que la media: Islas Canarias, Area Metropolitana de Madrid y Andalucía; 2) las de tantos problemas como la media: Area Metropolitana de Barcelona y Zona Mediterránea; y 3) las que han registrado menos incidencias que la media: Zonas Norte, Centro y CAV y Navarra.

 

Problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos según sexo, edad y status

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Problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos según Segmento de Consumidor

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Según el tamaño de hábitat, es en las capitales de provincia y en las ciudades de 10.000 a 50.000 habitantes donde se encuentra el mayor nivel de incidencia. En el hábitat de 200.001 a 500.000 habitantes y en el de menos de 10.000 habitantes, es donde menos se han registrado estos trastornos, situándose en un 4% y 5%, respectivamente.

 

Problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos según zona y tamaño de hábitat

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No pueden compararse estos datos con los del Barómetro 2001 porque no se incluyó entonces el apartado de los problemas sanitarios relacionados con el consumo de alimentos.

> Los referentes de confianza: las marcas y los establecimientos

presentación
Evolución del gasto familiar en España

El consumidor y las garantías y seguridades alimentarias
La información sobre temas de consumo
Los intereses económicos del consumidor
La defensa de los intereses del consumidor
La actitud ante los productos ecológicos
El euro y la percepción del consumidor
Otras cuestiones

Conclusiones generales
Ficha técnica
Autores



La implantación del euro, perspectiva del consumidor europeo
El Medio Ambiente, preocupación creciente y prioritaria de los ciudadanos de la UE

Barómetro del Consumidor 2002. Fundación Grupo Eroski