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El grado de satisfacción general con la información recibida sobre el consumo de productos y servicios no mejora, se queda en la mediocridad (6,36 puntos) donde estaba desde 2002, año en que se anotó una leve mejora respecto del año anterior. Como ya viene siendo costumbre en el Barómetro de Consumo, el sector que más satisfacción genera en los consumidores con la información que proporciona es el de servicios médicos (6,7), seguido del de alimentación en general (6,4). Siguen en posiciones muy mejorables la información sobre vivienda (5,1), reparación de electrodomésticos y seguros (ambos con 5,4) y tintorerías (5,5). Servicios bancarios (6,1), telefonía fija o móvil (6,2) y electrodomésticos (6,3) ocupan posiciones intermedias. Respecto de 2002, empeora notablemente la información proporcionada por el sector de vivienda (de 5,7 a 5,1) y por el de seguros (5,7 a 5,4).
El grado de satisfacción general con la información ofrecida por los establecimientos tampoco es satisfactorio, especialmente la de las compañías de seguros (5,3 puntos). Los que mejor quedan como emisores de información son las tiendas de electrodomésticos, con 6,5, y los tres formatos de tiendas de alimentación (tradicionales, supermercados e hipermercados), con un compartido 6,4. Las entidades bancarias quedan en tierra de nadie, con una información (5,9) que no convence del todo.
Cuando se pregunta a los ciudadanos qué o quiénes contribuyen en mayor medida a que estemos mejor informados sobre el consumo, las cosas siguen casi idénticas a las de 2004: siguen imponiéndose los conocidos, familiares y amigos, con 7,2 puntos. A distancia, le siguen dependientes de las tiendas (6,3) y las asociaciones de consumidores (6,2). Administraciones Públicas (5,2), fabricantes (5,6) y medios de comunicación (5,9) no alcanzan el aceptable.
Y preguntados sobre la credibilidad de la información sobre alimentación proporcionada por las diversas fuentes, vuelven a destacar conocidos, familiares y amigos (7,4) en un liderazgo sólo cuestionado por médicos y entidades sanitarias (7). El crédito de las asociaciones de consumidores en temas de alimentación es más que aceptable (6,6), lo que no puede decirse de ninguna de las fuentes de información restantes: dependientes de las tiendas (6,2), distribuidores y comercios (6,1), empresas fabricantes y medios de comunicación (5,7). El peor puesto en credibilidad (5,5) lo ocupan las Administraciones Públicas.
La hegemonía de la fecha de caducidad como información más consultada en las etiquetas de los alimentos (es la que con más frecuencia lee el 58% de los consumidores) se ve ya cuestionada por la de la lista de ingredientes (55%), en una tendencia que ya se apuntaba en años anteriores (en 2001 este dato era de sólo el 39%). También crece la consulta a la información nutricional (pasa, en estos últimos cinco años, de un 5% al 18%.
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