8.3 El cuidado del cuerpo, la imagen y la salud
Entre los españoles, la salud es un motivo de primer orden a la hora de elegir el tipo de alimentación y de cuidar el estado físico. Al menos, eso cabe deducir de las respuestas que ha recogido este Barómetro de Consumo.
Entre siete y ocho de cada diez consumidores dicen cuidar mucho o bastante su salud a través del mantenimiento de su estado físico o de hábitos de alimentación saludables. Una segunda razón que influye sobre los hábitos alimenticios y el mantenimiento del estado físico es la imagen personal que se proyecta: en torno a la mitad de los encuestados manifiesta mucho o bastante interés por cuidar y realzar su aspecto físico (53%) o por cuidar su alimentación con el fin de mantener una buena figura (46%).
Sólo entre una cuarta y una quinta parte de la población reconoce llevar un estilo de vida muy o bastante sedentario (26%) o sufrir estrés (22%). Y el consumo de productos destinados al cuidado del cuerpo sólo parece realizarlo un 13% de los ciudadanos. Las mujeres aventajan a los hombres en los hábitos alimenticios y en el esfuerzo por mantener un estado físico saludable, y los hábitos alimenticios tienden a ser más saludables según avanza la edad del consumidor.
La pulsión de mantener un estado físico saludable, en cambio, decrece con la edad hasta los 40 años para crecer progresivamente desde entonces. El estatus socioeconómico, sin embargo, casi no afecta a los cuidados saludables en alimentación ni en estado físico e incluso destacan un poco más en el estatus inferior. Por otro lado, la atención a la alimentación presenta una gran igualdad por zonas, aunque Galicia, Madrid e Islas Canarias se quedan algo retrasadas frente a las demás, encabezadas por Centro Sur, País Vasco, Navarra y Barcelona.
En el estado físico saludable la igualdad es aún mayor: sólo se separan, y muy ligeramente, Centro Sur, como más rezagada e Islas Canarias acaso también Mediterráneo y Norte Centro como más avanzada. En cierto modo, las zonas que más atienden un tipo de cuidado son las que menos se fijan o desarrollan el otro.
La alimentación se vigila más según aumenta el tamaño de hábitat. El estado físico preocupa más en las ciudades de hasta 200.000 habitantes, pero desciende notablemente en las mayores.
El grupo de edad más joven es el que más importancia da a cuidar y realzar el aspecto físico; el siguiente (de 21 a 30 años), el que menos. A partir de los 30 años permanece casi constante, con un ligero crecimiento en la edad de escasa entidad. El cuidado de los hábitos de alimentación para mantener una buena figura es más importante para los más jóvenes y para los mayores de 50 años. Para todos los que van desde los 21 hasta los 50 la importancia es menor. Con diferencias de pequeña índole, se cuida algo menos el aspecto físico cuanto más alto es el estatus, y el cuidado de la alimentación para mantener una buena figura es un poco mayor en el estatus medio.
Aunque por poco, los hombres llevan vida sedentaria en mayor proporción que las mujeres. Las mujeres dicen tener más estrés y consumir más productos destinados al cuidado del cuerpo que los hombres. La vida es más sedentaria en los más mayores y menos en los de hasta 30 años. En los demás (desde 31 hasta 60 años) apenas hay diferencia, pero es menos sedentaria cuanto más mayor. Tanto el estrés como el consumo de productos destinados al cuerpo crece con la edad hasta los 40 años y decrece progresivamente desde entonces.
El estrés es cosa más común en los estatus superior e inferior que en el intermedio. Y el consumo de productos destinados al cuidado del cuerpo aumenta ligeramente con el estatus. Por zonas, País Vasco y Norte Centro destacan como las más afectadas por el estrés y las Islas Canarias como la que menos. El mayor consumo de productos destinados al cuidado del cuerpo se da en Barcelona y Madrid, y el menor en Navarra y Galicia.
Los más sedentarios son los que viven en localidades pequeñas y los que más tienen estrés y más consumen productos destinados al cuidado del cuerpo son los que residen en ciudades de 50.001 a 200.000 habitantes.
En cuanto a Segmentos de Consumidor, la vida sedentaria es más propia de Mayores y Hombres, y los menos sedentarios son los Jóvenes con Ocupación Remunerada. El mayor estrés corresponde a las Mujeres con Ocupación Remunerada, seguidas de las Mujeres sin Ocupación Remunerada y Jóvenes Ocupados. Menos estrés tienen los Jóvenes No Ocupados y aún menos, los Mayores. Las Mujeres en general consumen más de los productos destinados al cuidado del cuerpo (en mayor medida, las que gozan de ocupación remunerada que las que no), y les siguen los Jóvenes profesionales y los Mayores.
El interés por el cuidado de la apariencia física y la imagen corporal ha llevado, desde hace ya algunos años, a una proporción creciente de personas a pensar en la posibilidad de someterse a operaciones de cirugía estética.
Este estudio constata que la inmensa mayoría, algo más de cuatro de cada cinco españoles, nunca se lo ha planteado o, al menos, es lo que ha respondido a esta encuesta. Uno de cada diez ciudadanos reconoce haberlo pensado en alguna ocasión, aunque no ha llegado a decidirse. Y proporciones ya muy pequeñas de la población manifiestan su deseo de someterse a operaciones de cirugía estética aunque nunca lo hayan hecho (4%) o han llegado a hacerlo (2%).
La posición de las mujeres ante la cirugía estética es sólo un poco más favorable que la de los hombres. Se percibe también una ligera tendencia más favorable a la cirugía estética cuanto mayor alto es el estatus socioeconómico del ciudadano. Con escasa diferencia, Barcelona es la zona más proclive a esta cirugía, mientras que Galicia, Norte Centro, País Vasco y Centro Sur destacan por lo contrario.
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