Barómetro de Consumo 2004 ::: 3. Confianza ante el consumo de alimentos
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BARÓMETRO DE CONSUMO 2004


CONFIANZA ANTE EL CONSUMO DE ALIMENTOS

3.2 La confianza general ante el consumo de alimentos

En línea con los datos obtenidos en anteriores ediciones del Barómetro de Consumo, el grado de confianza del ciudadano español ante los alimentos que consume es satisfactorio, puesto que alcanza un valor de 7,26 en una escala de 0 a 10. Dado que el año anterior, este valor era de 7,29, puede concluirse que la confianza se consolida, dejando de crecer levemente, que es lo que venía haciendo los años anteriores.

Este cambio de tendencia puede defraudar las expectativas de las empresas de producción y distribución o de las Administraciones públicas, pero cabe pensar que cuando se alcanzan niveles importantes de satisfacción la mejora se torna cada vez más difícil de conseguir.

Habría que añadir, además, otro factor de gran influencia: la propia evolución del consumidor. Parece lógico que en una sociedad de consumo relativamente joven como la nuestra, las expectativas del ciudadano sean hoy superiores a las de ayer e inferiores a las de mañana. El consumidor madura y aumenta sus criterios de exigencia y, por tanto, las condiciones de satisfacción de sus expectativas. O, lo que es lo mismo, idénticas prestaciones generan hoy menor grado de satisfacción que hace sólo pocos años.

En resumen, un consumidor cada vez más exigente muestra una confianza en los alimentos similar e igualmente satisfactoria a la de 2003, lo que indica que el sector alimentario representa un modelo consolidado y ratificado por la confianza del consumidor.

Al igual que pusieron de manifiesto anteriores ediciones del Barómetro, el consumidor distingue dos categorías de alimentos según la confianza que le generan: los que considera “más naturales, en cuyo proceso de producción la intervención humana es nula o escasa (por lo que los alimentos conservarían inalteradas sus características) y el resto, los que exigen más intervención o manipulación.

Nos movemos, hay que decirlo, en el terreno de la subjetividad y no en el del conocimiento experto, más propio de los profesionales del sector, porque se trata de la percepción del consumidor sobre un proceso productivo normalmente demasiado complejo como para que este juicio-percepción esté suficientemente fundamentado.

En estos alimentos en los que más confianza deposita el consumidor, año a año, son los productos ecológicos y los que cuentan con Denominación de Origen (D.O.), ambos en lugar muy preferente (7,5 ptos, la mejor calificación), frutas y verduras, carnes frescas con marca, y carnes y pescados en general.

Esta categoría de alimentos “naturales” alcanza los mayores niveles de confianza, y se mueve entre el 7 y el 7,5.

La otra categoría de alimentos (los “menos naturales”) merecen un grado de confianza significativamente menor, por mucho que un análisis objetivo de la calidad de estos alimentos no avalaría, salvo muy contadas excepciones, la percepción del bajo grado de confianza que suscitan: muchas veces, “el tratamiento” que reciben estos alimentos los dota de niveles de seguridad superiores a los que ofrecen tras un proceso productivo más “natural”.

De todos modos, la evolución de la confianza que suscitan estos alimentos “menos naturales” apunta a que interesan al consumidor, ya que todos ellos mejoran sus índices de confianza en los cuatro últimos años: los alimentos congelados consiguen llegar a los 6 ptos, la comida guisada lista para consumir alcanza el 4,5 cuando en 2001conseguía sólo 4 ptos, los alimentos modificados genéticamente suben lentamente y alcanzan en 2004 los 3,6 puntos, e incluso la comida de hamburgueserías, pizzerías y bocaterías mejora un poco, y se queda en 3,2 ptos.

Sin embargo, la confianza de la mayoría de los alimentos que mayor la merecían, es decir los “más naturales”, se estanca o incluso se reduce en estos cuatro últimos años: frutas y verduras pasan de 7,7 ptos a 7,4; los que lucen D.O. se quedan en sus 7.5 ptos; los pescados bajan de 7,1 a 7 ptos; y los productos ecológicos pasan de 7,6 a 7,5 ptos. El alimento que mejor evolución ha experimentado en sus índices de confianza estos últimos cuatro años ha subido, sin duda, la carne, que ha pasado de 6,4 a 7 ptos, si bien este último año ha bajado de 7,1 a 7 ptos. Lo que en verdad parece relevante es que el consumidor ha pasado página de la alarma social que creó la crisis de las vacas locas.

También ha aumentado la confianza que suscitan las carnes frescas con marca, de 6,8 a 7,1 ptos desde 2001 hasta 2004, si bien ha experimentado un retroceso desde el anterior Barómetro de Consumo, en el que obtuvo un valor de 7,5 ptos.

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