Barómetro de Consumo 2003 ::: 13. Estilos y hábitos de vida
Volver a la versión gráfica   |   ¿Por qué una versión para discapacitados?   |   Menú de contenidos

BARÓMETRO DE CONSUMO 2003


13. ESTILOS Y HÁBITOS DE VIDA


13.2 El hábito de fumar

Es suficientemente conocido que el hábito de fumar constituye una trágica epidemia en nuestro país y en casi todo el mundo, en la medida que el tabaco está directamente relacionado con muchas enfermedades graves (fundamentalmente, el cáncer) y que, al parecer, se halla detrás del 15% de las muertes en los países desarrollados. El Barómetro revela que casi la mitad de la población española mayor de 14 años no fuma ni ha fumado nunca. El 21% no lo hace actualmente, pero fumó en un pasado más o menos reciente, el 26% lo hace habitualmente y el 4% sólo en ocasiones especiales. Por tanto, el 30% de los ciudadanos fuman a fecha de hoy.

Pero no todos fuman por igual. La variable sexo es muy influyente: la proporción de personas que no han fumado nunca es del 38% en hombres y del 59% en mujeres. Pero la diferencia entre la proporción de quienes fuman actualmente no es tan distinta: el 29% de hombres y el 22% en mujeres. Y, refrendando esta tendencia, la proporción de ex-fumadores es muy superior en hombres (29%) que en mujeres. Son datos que reflejan la progresiva e imparable incorporación de las mujeres al hábito de fumar. La edad también caracteriza decisivamente el hábito de fumar: los mayores índices de fumadores habituales se dan entre los 21 y los 50 años (entre el 34% y el 37%), y la proporción de ex-fumadores crece a partir de los 40 años.
Y cuando menos se fuma es cuando más joven y más viejo se es. El 69% de los menores de 20 años y el 63% de los mayores de 60 años no fuman ni lo han hecho nunca. El status social no influye mucho, aunque hay una ligera tendencia de aumento en el hábito conforme aumenta el nivel económico. Y llama la atención que la mayor proporción (55%) de quienes jamás han fumado se encuentra en el status más bajo. También se comprueba que fuman algo más quienes tienen un trabajo remunerado.

La costumbre de fumar no ha arraigado por igual en las diversas zonas: País Vasco y Navarra es donde más enraizado está el hábito (31% de fumadores habituales), y la zona Norte donde menos (el 21%). Ahora bien, es precisamente en País Vasco y Navarra donde más ex-fumadores hay, el 26% de la población, mientras que en otras zonas, como Barcelona o Canarias sólo lo son el 17% de los ciudadanos. Barcelona y Zona Norte son las zonas donde se registra una mayor proporción de personas que jamás han fumado, por encima del 54%.

Desde una perspectiva sanitaria y en términos generales, lo importante será cuántos cigarrillos fuma cada persona a lo largo de su vida, no tanto si lo hace todos los días o de vez en cuando. Consultados quienes se identificaban como fumadores habituales, señalan que su consumo viene a ser, de media, de 14 cigarrillos diarios.

Pero tampoco el dato es suficientemente significativo. Pormenoricemos: el 18% de los fumadores habituales encienden no más de 5 cigarrillos al día, el 29% superan los 5 pero no llegan a los 10 pitillos, el 15% fuman entre 11 y 15 cigarrillos diarios, el 28% se mueven entre 16 y 20; y uno de cada diez fumadores habituales reconoce que supera los 20 cigarrillos al día. En otras palabras, la mitad de los consumidores habituales de tabaco puede definirse como de baja o moderada intensidad, mientras que la otra mitad puede considerarse de intensidad alta o muy alta.

Si discriminamos según los perfiles, el fumador habitual consume de media 16 cigarrillos diarios si es hombre y algo menos, 13 cigarrillos, si es mujer. El cénit del consumo se alcanza entre los 40 y los 50 años (17 pitillos diarios de media) y los niveles inferiores se dan en los segmentos más jóvenes. Los mayores de 60 años están en la media, 14 al día. Por otro lado, el status social apenas influye en el consumo cuando se trata de fumadores habituales. Por zonas geográficas, los fumadores habituales que más consumen de media están en Canarias (17 pitillos al día) y las zonas metropolitanas de Madrid y Barcelona (16); y los que menos, en zona Norte y Mediterráneo (13 cigarrillos diarios). Y se fuma un poco menos (13 al día) en las localidades de menos de 10.000 habitantes, mientras que en los otros tamaños de hábitat el consumo es similar.

También ha investigado este informe el tiempo transcurrido desde que los ex-fumadores consiguieron vencer su hábito. El promedio es 11 años sin probar el tabaco, y el periodo más habitual es de 3 a 10 años. Uno de cada cuatro ex-fumadores lo son desde hace más de 15 años y otro de cada cuatro no hace más de dos años que dejó el hábito. Las mujeres ex-fumadoras (naturalmente: se incorporaron más tarde que el hombre al hábito, tardarán más tiempo en abandonarlo) lo son desde bastante menos tiempo (8 años de media) que los hombres (12 años), y la antigüedad como ex-fumador aumenta, y de manera muy acusada (llega hasta los 18 años cuando se superan los 60 años) conforme aumenta la edad.

Se preguntó a los ex- fumadores por el principal motivo que les impulsó a abandonar su oneroso hábito. La mayoría (el 55%) aseguran que lo decidieron por su propia voluntad, y las otras dos respuestas más comunes fueron la percepción de molestias causadas por el tabaco (citada en el 14% de los casos) y el consejo directo del médico (13%). La última razón aducida entre las que tienen cierta relevancia porcentual, es la de la preocupación por los efectos nocivos del tabaco. Otros argumentos, como la sensación de que disminuía el rendimiento físico o mental, el embarazo (2%), la concesión hacia la pareja con la que convive, o la presión del entorno, apenas son citadas como motivo para dejar el hábito. A pesar de todo, la formulación de la pregunta hace posible que aun siendo una la razón principal también otras hayan podido influir decisivamente.

El consejo del médico se revela más decisivo en los hombres que en las mujeres y en los status sociales inferiores que en los altos. Llama la atención que sólo el 4% de las ex-fumadoras dejaron de fumar por hallarse embarazadas, de lo que cabe deducir que aunque muchas mujeres dejan de fumar cuando quedan encinta, parece que vuelven al hábito tras dar a luz. Los ex-fumadores con mayores niveles de renta son, por otra parte, los que en mayor medida dejaron de consumir cigarrillos u otras presentaciones de tabaco porque aumentó su preocupación por los efectos nocivos de esta sustancia. Las zonas geográficas también influyen: en Canarias y en la zona Norte es donde mayor relevancia adquiere el consejo médico; y Mediterráneo y Barcelona, donde menos. Ateniéndonos a la variable edad, conforme aumenta la edad lo hace también la importancia del consejo médico como motivo para dejar de fumar. Y en los más jóvenes (de 14 a 20 años) aparece “la salud y el bienestar en general” en una posición importante (es citado por el 12% de los consultados en este tramo de edad), cuando en los demás segmentos de edad este motivo es irrelevante.

Ir al siguiente capitulo: Hábitos de nutrición

 

Volver atrás   |   Volver a la Portada   |   Subir

MENÚ DE CONTENIDOS

Portada | Presentación | Evolución desde el 2001 hasta 2003 | Perfil del consumidor español | Conclusiones generales

El gasto de los españoles por grupos de consumo | Seguridad y confianza: el consumidor ante los alimentos | El grado de satisfacción ante la información sobre temas de consumo | Los intereses económicos del consumidor | La defensa de los intereses del consumidor | La actitud ante los productos ecológicos | Sensibilidad medioambiental y solidaria | Liberalización de los mercados energético y de telefonía | Estilos y hábitos de vida

Ficha técnica | Autores

Internet como medio de compra y de pago


Otros Barómetros:
Barómetro del consumidor 2002

NUESTROS SITIOS WEB:
Fundación Grupo Eroski | consumer.es | Revista CONSUMER | Escuelas del consumidor online | consumaseguridad.com | Guías Prácticas CONSUMER



©Fundación Grupo Eroski

barometro@fundaciongrupoeroski.es

Subir