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Se estima que la liberalización del mercado, tarea de cierta complejidad en sectores estratégicos para las economías nacionales -como el eléctrico o el de telecomunicaciones- repercute favorablemente tanto en la calidad del servicio como en la economía del consumidor, por la competencia que se establece entre los diversos proveedores que intentan granjearse la confianza del consumidor, para que posteriormente esa confianza se traslade a una voluntad de compra o contratación.
En el Barómetro de 2003 se ha introducido este nuevo capítulo con la finalidad de acercarnos al grado de conocimiento que tienen los usuarios sobre este proceso liberalizador de la energía y de la telefonía acontecido en España y, también, a la experiencia de cambio de empresa proveedora de estos servicios que la nueva situación ha podido promover.
La primera constatación es que hay dos realidades distintas: la inmensa mayoría (el 91%) de los consumidores está al tanto de la liberalización de los servicios telefónicos mientras que en el sector eléctrico son poco más de la mitad (el 55%) los informados al respecto.
Y la segunda es que este apreciable nivel de conocimiento de la nueva situación de competencia no se ha traducido en cambios de comportamiento del consumidor. Sólo el 2% de los hogares españoles ha cambiado de proveedor de energía eléctrica, y en el de telefonía, aun siendo notablemente mayor (el 22% cambió de proveedor para algún tipo de servicio telefónico), la iniciativa dista mucho de ser masiva.
Uno de cada cinco hogares tienen contratado el servicio telefónico a más de una compañía, e incluso en el 3% de los hogares el número de empresas contratadas llega a tres. Aclaremos aquí (aún no es suficientemente sabido) que un hogar sólo puede tener una compañía pre-asignada (la que opera por defecto) pero muchas a las que recurrir marcando el prefijo que le corresponde. Así, el usuario puede utilizar una compañía para las llamadas locales (porque las ofrece más baratas), otra para las interprovinciales, una tercera para llamar los fines de semana y una cuarta para hacer uso de Internet. Esto le permite ahorrar hasta un 25% o más, en su gasto telefónico (véase revista CONSUMER, marzo 2003); lo único que tiene que hacer es recabar y actualizar la información sobre las tarifas de cada compañía (que cambian más de lo deseable), tener contratado el servicio de las más convenientes y llamar en cada circunstancia con el proveedor que más conviene.
Volviendo al grado de conocimiento de la liberalización de estos servicios, donde en mayor medida (en torno al 62%) está informada la población sobre la liberalización de la energía es en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, y donde menos en Canarias (44%).
Por otro lado, en la zona Norte, Canarias y Andalucía es donde menos repercusión ha tenido la liberalización del anteriormente monopolístico servicio de telefonía: más del 80% de los hogares mantienen un único proveedor, el anterior a la liberalización. El ámbito geográfico en que mayor efecto ha tenido esta competencia por el mercado es País Vasco y Navarra y la zona Centro, donde el 25% de los hogares han contratado servicios con otras compañías telefónicas, es decir, tienen contrato en vigor con más de una.
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